
Logran crear por primera vez una glándula a partir de células madre
Científicos australianos lo consiguieron con el timo, un órgano clave en el sistema inmunológico que puede verse afectado por el envejecimiento, el ataque de virus como el del sida, la quimioterapia o anomalías genéticas. Podría ser reemplazado a largo plazo.
Valeria Román. DE LA REDACCION DE CLARIN.
Científicos de la Universidad Monash de
Australia identificaron por primera vez células madre que forman parte del
sistema inmunitario y las usaron para hacer crecer una glándula vital, aunque
con muy poca prensa: el timo. Por ahora, sólo produjeron esta glándula para
ratones.
En el cuerpo humano, el timo se encuentra en la entrada del tórax, adelante del
corazón, por abajo de la terminación del cuello. Durante la infancia, este
órgano sufre un proceso de regresión hasta quedar convertido en islotes de
tejido disperso. Su función es importantísima: interviene en la producción de
los linfocitos T, que pueden destruir otras células y las bacterias.
Según demostró el equipo de Jason Gill y Richard Boyd, de la Facultad de
Medicina de la universidad australiana, en Melbourne, el timo que funcione mal
podría llegar a ser reemplazado a largo plazo.
Esta glándula puede verse afectada por el envejecimiento, el ataque de virus
como el del sida, la quimioterapia o ciertas anomalías genéticas. Cuando se
altera su funcionamiento, el organismo se vuelve más susceptible a la infección.
La investigación —que se publica en el último número de la revista especializada
Nature Immunology (immunol.nature.com)— consiguió primero identificar una
pequeña población de células que son capaces de generar un timo funcional.
Hasta ahora, "una de las grandes cuestiones de la inmunología había sido cómo
construir un timo", comentó el profesor Boyd, al rebobinar el pasado de su
estudio.
El timo está formado por dos partes principales: los linfocitos y el epitelio.
Cada una tiene asignada una misión. "En los últimos treinta años se supo más
sobre células madre hemopoiéticas que llevan a los linfocitos, pero hasta el
momento no conocíamos mucho sobre qué células intervienen en la creación del
epitelio del timo", afirmó Boyd.
Había que encontrar, entonces, las células que dan origen al epitelio del timo.
Esto es, había que hallar la parte que controla la capacidad de los linfocitos T
para detectar invasores foráneos y que los detiene para que no ataquen a los
tejidos del propio organismo. Después de 15 años de trabajo, Boyd y Gill —con
sus colaboradores— lo lograron: "El descubrimiento de las células madre
epiteliales del timo es enormemente excitante para nosotros y nos ha llevado
muchos años de dedicación". Pero la investigación no se detuvo allí.
Los científicos pusieron a prueba estas prometedoras células: las trasplantaron
sobre las membranas que cubren los riñones de los ratones. Para seguir el rumbo
de las células en cuestión, usaron cierta proteína como marcador. Y como
herramientas, los australianos utilizaron las técnicas de fluorescencia y la de
los anticuerpos monoclonales, que fue desarrollada por el argentino César
Milstein, junto con otros especialistas.
Al final, la pequeña población de células madre sí dieron lugar al timo, que se
fue generando sobre los riñones de los ratones. Esto sucedió a las ocho semanas
del trasplante celular.
Aunque ése no es el lugar donde normalmente se encuentra en los ratones, el timo
nuevo funcionó como se esperaba. Así, a pesar de que falta tiempo para disponer
de una glándula similar para usar en humanos, generaron expectativas.
"Este trabajo explica por primera vez un detalle molecular: cómo se forma el
timo a partir de células precursoras", comentó el investigador en inmunología
del Instituto Leloir/Fundación Campomar, Fernando Goldbaum. Para este
científico, los resultados de los australianos son valiosos si se considera que
"el timo es un órgano vital para el funcionamiento del sistema inmune, encargado
de defendernos de los microorganismos". Goldbaum prefiere ilustrar cuál es la
función central del timo: "educa" a los linfocitos T para que aprendan a
distinguir tejidos y moléculas propios de los ajenos, y no generen autoinmunidad
(un fenómeno llamado tolerancia).
"Utilizando un anticuerpo monoclonal, los autores australianos describen una
proteína que les permite demostrar cómo se origina el timo a partir de las
células epiteliales progenitoras", señaló el investigador Goldbaum.
Enseguida agregó: "Esto es un avance importante, que sienta las bases para el
desarrollo de terapias en enfermedades por inmunodeficiencia, como por ejemplo
el Síndrome de DiGeorge, en los casos en que el timo está ausente. También, este
estudio podría usar en terapias génicas para evitar el rechazo de trasplantes".
Boyd, uno de los del grupo australiano, piensa que faltarían entre dos y cinco
años para llevar el experimento a humanos. Pero igual recalcó su propio mérito:
"Fue la primera vez que se generó una glándula totalmente funcional partiendo
sólo de células madre".
Fuente: www.clarin.com
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